EN ESTE BLOG SE PUBLICARAN LOS GANADORES MENSUALES DE LOS CONCURSOS DE POESIA Y MICROCUENTOS REALIZADOS EN LA COMUNIDAD DE ESCRITORES Y POETAS.
La Selección se encuentra a cargo de la escritora Chilena Rocío L'Amar.
www.escritoresypoetas.ning.com
Nunca supo la verdad de lo ocurrido. Por más que intenta averiguar en los últimos instantes qué había fallado, Diana no acierta a comprender de qué manera se conjuntaron los astros para que saliera mal.
Lo tenía todo decidido, planeado al milímetro. Sabía a qué hora y cómo lo haría. Había calculado el tiempo que tardaría en regresar su marido y esperaba con ansia que Ernesto abriera la puerta. Aguzaba su oído a fin de escuchar el tintineo de la llaves, pero todo era silencio. Cinco minutos, diez minutos, quince minutos…Su vista se nubla, siente flotar su cuerpo en las nubes y todo se vuelve de color azul.
Parece que oye algo, intenta abrir los ojos creyendo que así podrá reconocer el ruido, pero no puede sus párpados no le responden, le cuesta respirar. Otra vez el color azul, y una lechuza dorada viene para hacerle compañía, para señalarle el camino hacia la oscuridad. Veinte minutos, treinta minutos, cuarenta minuto…Cómo pudo calcularlo tan mal, se lamenta mientras unas lágrimas afloran a sus ojos. Ahora no hay vuelta atrás.
La paloma alzó el vuelo, camino a tu encuentro
la vía láctea confundió sus alas
mientras las estrellas danzaban alrededor.
La brújula del tiempo
se rodeaba de instrumentos
estaban los signos del zodiaco, en busca de Libra.
Aries junto a Géminis, no daban tregua.
Mariposa sideral, colmas de belleza el espacio infinito
nutriendo recuerdos en mis brazos, que esperan por ti.
Arropa mi sombra, que ausente de ti, vaga y camina sin fin
Cubre con tus alas el rocío añejo, de flores sin polen
invaden mi blanca cabellera y, se enredan con mis sueños.
No dejan despertar del misterioso viaje al ayer, de tus besos.
Luna, observa su mano
junto al corazón,
quizás en la distancia palpitando estará
y en cada latido sigan los gemidos traviesos
de su epidermis entregada a las sensuales caricias
de mis manos, que hoy pueden tocarla de la única forma
que aún resta
por hacer...
Escribirle, con el alma.
SEGUNDO PREMIO
UMBRAL DEL DESTINO
Por Grechka Le
e Maldonado
Ventana infinito, ábresele al tiempo
al acecho intimo
de su espera
refugio en universo, desvelado halo
a su pecho en ave,
vientre al filo de su travesía
de instantes traspasando su piel
llénale en sus brazos, sus soles
y báñale a risa de su luna, en sombra
téjele una caricia de sus plumas alas
desvístela en su silencio,
despiértala en nube blanca al frío
develado de sus sueños,
a la hora vestida de nostalgia
que calla y vela su ausencia,
al reloj que gravita en sus ojos de luna
trazando el recuerdo, a su mirada
Ah, el mar, por fin, el mar y sin embargo, nada,
ni una palabra en punta, ni el esperado grito.
Arena en los zapatos porque te dio vergüenza
desnudarte en la playa, esa piel blanquecina
de oficinista escuálido, la calvicie que el viento
y el agua enseñarían, obscena, a las muchachas
jugando entre las olas, con el sol en sus pechos,
como ninfas doradas.
Ah, el mar, por fin, el mar tan azul en postales.
Y tú sobre la roca, silencioso, vencido.
El salitre en tu cara sin quién la identifique
y el corazón debajo ahogándose de absurdo.
Ah, el mar, por fin el mar y al regreso, la rabia,
o no, la vieja culpa de no entrar en el agua
como aquellos que saltan y penetran a fondo
en la vida, el amor o en el oscuro vértigo.
Ah, el mar, por fin el mar, mas te gana el cansancio,
el vacío de siempre y se viene la noche.
Además, se marcharon con la luz las muchachas.
—Y es ominoso el cielo, y hay aires de tormenta.
Segundo Premio
El mar de los deseos
César Tellería Como si fuera un cielo derramado en el agua,
se ve igual de azul -el mar de mis deseos;
de vegetal color llevando mis pasiones,
que huérfano de amor mi corazón navega.
En el mar saturado de pasiones enfermas,
Como pequeño bergantín que agarra vuelo;
Desplegando sus velas en las alas del viento…
Tan solo ve la luz del cariño de tus ojos;
Que como faro luminoso le va marcando la costa,
que le indica la ruta para llegar a tu corazón.
Cuando yo ancle en tus brazos y bese tus pechos,
Podré hacerte dichosa cuando te haga el amor,
y tomarte en mis brazos rodeando tu cintura;
quiero viajar feliz con los primeros besos…
Tercer Premio
Quisiera ser como tú
Palmira Ortiz
Imponente a la adversidad, sacar fuerzas del coraje, caminar en contra del viento, de la nada no llorar y guardarlo todo en silencio. Ser como tú; seria tratar de ser como el mar, que feroz arremete contra las rocas, desbordando en suave espuma su fuerza diciendo que era suavidad, el odio cubierto de sutileza. Tú altivo, orgulloso, sereno y taciturno, águila esplendorosa que vuela en este vasto mundo, que lo domina todo a grandes alturas, que lo desdeña todo por falso ó por vulgo. Fuerza de fuego, calidez de humo; ¡Yo quisiera ser como tú!
Mención de Honor
Mar
Elisa Golott
En este atardecer de color violeta en que el olor a sal de tu mar quieto empapa mis sentidos, me voy despojando de mis antiguas vestiduras. Dejo que el agua fría de éste Oceano magnífico empape mis pies, suba por mis piernas y cubre por completo mi cuerpo.
La calma vuelve a mi mente colapsada por el caos de la vertiginosa carrera de los pensamientos, ya nada me duele, todo pasa y dejo que el agua se lleve para siempre toda la carroña y me devuelve la energía acumulada por los siglos en sus aguas a veces tormentosas otras sosegadas y perfectamente azul.
Siento el sol quemante y la brisa fresca sobre mi ser, tremendamente sediento de paz y armonía. Dejo acá mis duelos y me llevo los renaceres para que me acompañen de ahora en adelante, y que nada me toque, nada me lacere, nada me importune en lo que me queda de esta vida.
En aquel tiempo, él dejó de escucharla. Tal vez fue la rutina, el cansancio, o el dieléctrico egoísmo. Como sea, Laura, jamás se dio por vencida y buscó las mil maneras de decirle. Y sus palabras se perdían en el aire, y sus mensajes no llegaban a destino, hasta sus rezos los tapaban los ronquidos. Una tarde, mientras su marido miraba televisión, Laura se encerró en el baño sola, otra vez, y lloró. Las primeras fueron lágrimas de bronca, luego resbalaron por la mesa las cargadas de impotencia, a la hora corrían por el piso lagrimones de tristeza, se sumaron las de los recuerdos y las promesas. Y se convirtieron en ríos y cascadas que bajaban la escalera con violencia. El marido naufragó entre el oleaje y se halló flotando a la deriva arrastrado sin clemencia por tsunamis, en medio de un océano de olvido. Y en el filo del ahogo salió a flote abrazado a la pata de la mesa. Cuando recuperó las energías, vio a su lado flotar una botella. La destapó y del interior salió el grito —¡Mario, tengo algo que decirte!— suplicaba su mujer, y él oyó.
Segundo Premio
MAR DE CELOS Por Jesus Olague
El lunes el mar despertó cansado de ir y venir sin recompensa, decidió no volver más; para el miércoles ya extrañaba los juegos de los niños y las piernas desnudas de las bañistas, pero su orgullo fue más fuerte; hoy le consumen los celos de los ríos y los lagos que han aprovechado bien su ausencia.
Tercer Premio
LIQUIDA COBRANZA Por Alejandro Cabrol
Como años le habían enrulado los ojos y habían sido generosos con su pecho hasta la ignominia de ese aciago día, desde entonces se dedicó a diseccionar amaneceres con prestancia de relojero y precisión cirujana.
Daba vueltas a la cabaña del valle como un augurio de túnica mal tejida apenas blanca que la tarde grisácea desgastaba. Vagas hebras esas, babas del diablo en mejillas insuficientes para tanta amargura aguada. ¡Tanta humedad! Manadas de mínimos arco iris borrosos se encendían en cada frente, por cada fuente; bufaban bajo tras puertas y ventanas.
Eso no era amor, él no salía a ver la lluvia con sol afuera: solo oía rugidos y susurros, un bien conocido llanto. Él, taciturno y apocado y poca cosa él, nacido de aquellos ojos que no olvidara ni cuidara, ahora fondeado y frondoso adorno primero del nuevo mar, surgido y muerto por el viejo amor.
Caminábamos tomados de la mano, Silenciosos, escuchando los ruidos del silencio, bajo nuestros pies, una alfombra de hojas amarillas, crujían a nuestro paso, marcando el ritmo acelerado de nuestros corazones, el trinar de los pájaros el viento suave acompañaba nuestro andar, en la primera esquina, esa tarde, de un día de abril, te robe el primer beso.
Cuanto tiempo pasó desde entonces, pasaron casi cuarenta años, y hoy como ayer, tomados de la mano, caminamos por las callecitas soleadas, haciendo crujir las hojas bajo nuestros pies en ésta tarde de abril.
Estamos más viejos, es verdad, nuestro cuerpo lo demuestra, nuestros retoños crecieron y ya empezaron a dar sus frutos.
Todo comenzó ese día en que te robé el primer beso, ¿Te acordás?
Te miro, nuestros ojos se encuentran, y nuestros corazones se aceleran como aquel primer día de abril.
Se comunica que el primer premio en la categoría de poesías / poemas ha sido desconsiderado debido a que el mismo no cumplía con las bases propuestas para la presentación a concurso.
Te pronuncio… Te añoran mis vocablos de grafías ensimismadas, absortas tras el vitral en que te miro y se hace furtivo el pronunciarte cuando mi ahínco de tenerte no renuncia... y se te amotinan de golpe mis afectos pidiéndote amnistía en este delirio, que de tanto adorarte no sé del tiempo ni del pasado, ni del presente en que yo vivo... todo se hizo entre nosotros tan eterno, como lo es el sinónimo infinito y así de asequible es pronunciarte cuando beso tu imagen en el ático de mi alma... Y, entonces... te escribo... Y como si el vocablo atizara del fuego la llama, en la hoguera de este amor puro y benigno, se endulzan mis labios al sonoro pensamiento que te evoca instantáneo, en un suspiro y luego...no puedo evitarlo... te pronuncio...una y otra vez... ¡te pronuncio!, como premisa de un amor que espera intacto y que pregona solicito... mi eco en tus oídos... LORET 14 DE MARZO DE 2009
Las manos se mueven solas La costumbre las guía hacia la cuenta De lo que pasa y no pasa De lo que podría no estar pasando pero Pasa y si lo que pasa, pasa, mejor todavía entonces sirven para algo más … Dar placer Por lo que se plasma allí De manera extraña o familiar Con palabras habituales o lejanas parecen huir de la lengua fluir elocuentes, febriles, enigmáticas o se dejan caer solas por el terraplén de sus manos para llamarlo al eterno desafío de ocupar papel y lo superan todo al tiempo que sueltan amarras que se alejan a veces pero retornan con más fuerza es mucho más que eso es él con las cosas que le vienen por azar y la simpleza buena de ese desafío contar para vivir … (al poeta Rubén Vedovaldi – junio de 1991)
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Tomo a la palabra desde la punta de su lengua y la hago girar por la nostalgia. La engancho con mis pestañas por el medio y la doblo por la mitad, la palabra cruje. Vienen tumultuosas palabras a defender la idea de un circuito luminoso hecho de letras dispersas. Asisten a la construcción de un pensamiento. Protestan ante el desgaste del movimiento neuronal. Recriminan la aridez de esa expresión inconclusa. Sacan a relucir la intimidad en signos gráficos desnudos de amor. Las hago relucir en el espejo de mi alma. Las empujo hasta el abismo del secreto y las bamboleo en el carrousel de la infancia. Una de ellas,me mira desde el ángulo más agudo de la blancura. Exhausta. Tiene los pies heridos en ese deambular por el teclado. Está pálida, temerosa de ser imagen ahora que mi pulso le da el trazo. La llevaré conmigo hasta el espacio del silencio. La besaré tiernamente. Tal vez se acurruque en mi almohada hasta que la despierte mañana ante tus ojos
Se conocieron en el chat, en el messenger. Se enamoraron al primer intercambio de mensajes. Sus vidas cambiarían para siempre desde que tropezaron esa noche en la red. Durante meses se contaron sus sentires, sueños y desazones. Un día cualquiera ella resolvió que había llegado el momento de divulgar lo que le había estado ocultando durante algún tiempo: que usaba unos horribles y antiestéticos frenillos.Y él para no ser menos, le retribuyó su honestidad con otra revelación casi inconfesable: Que su miembro viril le llegaba hasta el suelo. Durante los meses siguientes, ambos evitaron hablar sobre sus respectivas confesiones. Con el pasar de los años se conocieron y ella pudo efectivamente comprobar que él no le había mentido, que no había exagerado, pues, desde que ese maldito tren le cortara ambas piernas, él, efectivamente arrastraba su miembro por el suelo.